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Viaje a la Antártida: el mejor momento para viajar a la AntártidaTundra Viajes

Un viaje a la Antártida es siempre un gran viaje, independientemente de cuándo decidamos viajar. Del mismo modo, nunca un viaje a la Antártida es igual a otro viaje a la Antártida.

Viaje a la Antártida: el mejor momento para viajar a la Antártida

La Antártida es una de las regiones más remotas y vírgenes del mundo, así como también una de las más inaccesibles. Y es que el gran continente blanco se encuentra rodeado por una gruesa capa de hielo que prácticamente duplica su tamaño durante casi todo el año, haciendo que solamente sea posible viajar a la Antártida durante la primavera y verano australes. Es decir, entre los meses de octubre y marzo.

 

Así pues, el mejor momento para viajar a la Antártida es entre los meses de octubre y marzo. Sin embargo, no podemos esperar lo mismo de un viaje a la Antártida que tenga lugar en el mes de noviembre de otro viaje a la Antártida que tenga lugar en el mes de febrero, por ejemplo. De entrada, porque un viaje a la Antártida en el mes de octubre solamente es posible a bordo de un barco rompehielos, una experiencia totalmente distinta a viajar a la Antártida a bordo de un barco de expedición polar.

 

De hecho, ni tan siquiera podemos esperar lo mismo de dos viajes a la Antártida durante el mes de diciembre, por ejemplo. Porque en la Antártida todo sucede muy rápido y es así por necesidad, ya que la primavera y el verano apenas duran cuatro meses. Es decir, que la fauna salvaje que habita la Antártida apenas cuenta con cuatro meses para reproducirse, alimentar a sus crías y marcharse antes de que las temperaturas sean demasiado bajas y la gruesa capa de hielo vuelva a formarse. Como consecuencia de ello, el cortejo de los pingüinos apenas dura unas semanas, al igual que la puesta e incubación de los huevos y, para que os hagáis una idea de lo rápido que va todo en la Antártida, todo ello sucede principalmente durante las cuatro semanas del mes de diciembre. 

 

Es más, incluso viajando en la misma época del año en dos años distintos, nunca un viaje a la Antártida será igual a otro viaje a la Antártida porque nunca la primavera llega en la misma semana del año y un retraso de semanas en la llegada de las temperaturas más cálidas condiciona directamente todo el proceso de reproducción y cría de la fauna salvaje. Así que es posible que durante un viaje a la Antártida en el mes de diciembre podamos ser testigos del proceso de incubación y salida de los huevos de las polluelos, y al año siguiente solamente alcancemos a ser testigos del cortejo e incubación de los huevos.

 

Además, es importante también tener presente que la primavera no llega a todos los rincones de la Antártida al mismo tiempo, sino que donde primero llegan las buenas temperaturas es a las Islas Shetland del Sur y a la costa oeste de la Antártida. Por lo tanto, es muy posible que mientras los pingüinos de las Islas Shetland del Sur ya estén alimentando a sus crías, los de la Península Antártida todavía estén incubando sus huevos.

 

Y quien dice la primavera, dice el verano y el otoño. Un viaje a la Antártida requiere ser flexible y tener la mente abierta a todo, desde encontrarse pingüinos emperador cuando uno menos lo espera hasta encontrarse con el cortejo cuando uno esperaba ya que los pingüinos estuvieran incubando los huevos. Así es que la Antártida: imprevisible e incontrolable.

 

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¡Buen viaje a la Antártida!

Imagen corporativa:Xavier Marlí

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