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Viaje a la Antártida: viajes a la Antártida en primaveraTundra Viajes

No dejes al azar ningún detalle de tu viaje a la Antártida y escoge tu viaje a la Antártida en función de lo que deseas ver y vivir

Viaje a la Antártida: viajes a la Antártida en primavera

Tras largos y duros meses de oscuridad invernal, finalmente llega el mes de octubre a la Antártida y, con él, la primavera, momento en que zarparán los primeros viajes a la Antártida de la temporada.

 

Con la llegada de la primavera a la Antártida, el sol también estimula el crecimiento del fitoplancton, del que se alimenta el Krill, que a su vez es el alimento de calamares y peces, aves, focas, lobos, elefantes marinos y ballenas.

 

También es con la llegada de la primavera a la Antártida que numerosas especies de animales regresan a la Antártida para alimentarse y reproducirse, y nosotros tendremos la suerte de poder ser testigo de esta actividad durante nuestros viajes a la Antártida.

 

Entre septiembre y noviembre nacen las focas cangrejeras, y hasta diciembre seremos testigos de cómo los elefantes marinos defienden sus harenes. Será entonces también cuando las ballenas jorobada, minke y fin llegan por fin a la Antártida para alimentarse, una de las experiencias más fascinantes que tendremos ocasión de vivir durante nuestros viajes a la Antártida.

 

Por lo que respecta a los pingüinos, durante la primavera inician el cortejo y construyen sus nidos con piedras, huesos de ave y barro. Éste es, pues, el momento del famoso “sky pointing”, otro de los grandes momentos que podremos vivir durante nuestro viaje a la Antártida

 

En principio, en noviembre empiezan a empollar los pingüinos, petreles y cormoranes imperiales. Y es a finales de diciembre cuando los pichones empiezan a salir de sus huevos. Aunque, quizás esto tenga lugar un poco antes en las Islas Shetland del Sur, donde las temperaturas primaverales llegan antes que a la Península Antártica.

 

La primavera es también un gran momento para las estaciones científicas, que tras meses de aislamiento por fin empiezan a recibir los primeros visitantes a la Antártida. Ellos, tanto como nosotros, se pasan el invierno deseando que la temporada de viajes a la Antártida se inicie.

 

Durante un viaje a la Antártida en primavera disfrutaremos también de luz solar las 24 horas del día, lo que significa que podremos vivir esta gran experiencia tan intensamente como queramos y nuestro cuerpo aguante.

 

Por otro lado, durante un viaje a la Antártida en primavera el agua que rodea la Antártida todavía está parcialmente congelada, lo que nos permitirá navegar por mares de hielo y observar las focas descansar sobre pequeños icebergs que van a la deriva.

 

En cualquier caso, es importante tener presente que la fauna salvaje y las buenas condiciones climáticas ni están garantizadas, ni con controlables. Motivo por el cual, durante un viaje a la Antártida y más que nunca es necesario ser flexible y mantener siempre la mente abierta.

 

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¡Buen viaje a la Antártida!

Imagen corporativa:Xavier Marlí

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