Lugares frecuentemente visitados:
Isla Aitcho. Habitualmente desembarcamos en la playa de pedregullo, donde es relativamente fácil poner el pie en tierra firme gracias a que se haya protegida de los vientos. Aquí conviven pingüinos papua y barbijo, así como elefantes marinos, lobos marinos antárticos y focas de Weddell, petreles gigantes, gaviotas cocineras y skúas. Puntualmente también han anidado aquí cormoranes imperiales y petreles de Wilson. El centro de la isla está cubierto por una alfombra de musgo muy extensa. La vegetación antártica es muy delicada, se destruye muy fácil y rápidamente, sin embargo requiere de muchos años para desarrollarse. Es por ello que debemos tener un especial cuidado al pasear por la isla, evitar pisar el musgo y avanzar por las vías indicadas. Aquí podremos, además, conocer distintas especies de líquenes y el alga verde Prasiola crispa, que está muy difundida. Pasear por las playas de arena negra y pedregullo es muy agradable, entre huesos de ballena, columnas de basalto y acantilados que superan los 70 metros de altura.
En isla Penguin también desembarcamos en una playa de pedregullo. Enfrente nuestra se eleva el pico Deacon, que con 170 metros es el rasgo geológico más prominente de la isla. Su ladera norte desciende en pendiente suave hasta la playa de desembarco, en un extremo de la cual anidan petreles gigantes. Más allá encontraremos una pequeña colonia de pingüinos barbijo. Podremos observar, además, pingüinos adelia, gaviotines antárticos, gaviotas cocineras, skúas, palomas antárticas, paíños de Wilson y, en sus playas, elefantes marinos y focas de Weddell. Si el tiempo lo permite, es posible dar un agradable paseo entre acantilados bajos y grandes tapices de líquenes y musgos.
Es común encontrar estas islas volcánicas rodeadas por la niebla. Son, además, frecuentemente azotadas por fuertes vientos. La flora es variada y abundante, pudiendo reconocer distintas especies de líquenes, musgo y pastos en plena floración.
Hannah Point, donde conviven pingüinos papua y barbijo, petreles gigantes , lobos finos antárticos y elefantes marinos. También es posible poder observar focas de Weddell descansando en la playa o focas leopardo devorando algún pingüino. Ladeando la colonia de pingüinos y sin pisar los grandes parches de musgo, accederemos a una playa de arena negra, de mayores dimensiones, a lo largo de la cual podemos pasear y cuyo límite marca el inicio de un enorme glaciar. Es recomendable prestar atención a los fósiles que hay en la playa.
Isla Decepción es un inmenso volcán cuyo cráter está parcialmente sumergido en el mar y cuya entrada recibe el nombre de Fuelles de Neptuno. Al este de los fuelles encontraremos una pequeña bahía que constituye un puerto natural donde acuden muchos veleros a refugiarse de las fuertes tempestades que azotan esta zona.
En Isla Decepción es posible desembarcar en varios lugares, aunque es muy difícil poder conocerlos todos durante el mismo viaje.
En Caleta Balleneros podremos contemplar los restos de la oxidada estación ballenera noruega Hektor, en cuyas ruinas hoy en día anidan petreles dameros, gaviotas cocinera o dominicana, págalos subantárticos, gaviotines antárticos y paíños de Wilson. Al final de la playa encontramos la Ventana de Neptuno.
En el lado occidental de la bahía está el lago Kroner, que es una laguna con fuentes de aguas termales. El cerro Ronald (103 m) está a 800 m al norte de la laguna, y justo al noroeste se elevan acantilados de glaciar escarpados con capas piroclásticas de color gris oscuro.
En Telephon Bay podemos dar una agradable caminata. Desde la cima de la colina las vistas son espectaculares.
En Pendulon Cove encontraremos krill cocido a lo largo de la playa y el motivo es la alta temperatura que alcanza aquí el agua. Por cierto, se ha prohibido el baño a los turistas desde hace unos años.
Si está previsto en el plan del día, los más intrépidos pueden llegar a Caleta Balleneros desde Cabo Baily por su propio pie. Mientras los demás viven la experiencia de ir entrando lentamente en el cráter, entre montañas de colores rojizos, cobres y marrones. Montañas que permanecen parcialmente cubiertas por la nieve.


